viernes, 24 de junio de 2016

Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y Los Tratados Mapuche


Foto: 
Indigenous leaders at the meeting. From left to right, Aucan Huilcaman, Mapuche Leader, Chile, Co-Chair of Indigenous Committee of the Americas; Gloria Sanic Morales, SAQB' ICHIL - COPMAGUA Leader, Guatemala; Tom Ross, Upper Sioux Community; Member, Board of Trustees, Minnesota, USA; Brian Stockes, Eastern Band of Cherokee, Governmental Affairs Associate, National Congress of American Indians, USA.

Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y Los Tratados Mapuche

Por: Aucan Huilcaman Paillama.

Luego de 17 años de dialogo entre representantes de los Pueblos Indígenas y los gobiernos de la Organización de Estados Americanos OEA, en Santo Domingo República Dominicana, en su 46 Asamblea General, se adoptó la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Esta constituye una nueva norma emergente de los derechos humanos de los Pueblos Indígenas del Hemisferio.

La Declaración Americana es un instrumento extenso por los derechos que contiene y algunos de ellos colisionan entre sí y por su naturaleza y alcance lo comentaré en otro artículo, en esta oportunidad solo abordaré parte del proceso inicial como resultado de la diplomacia indígena y muy especialmente el procedimiento y aplicación de los Tratados en vista que afecta intrínsecamente la soberanía territorial Mapuche.

Cabe recordar que, esta norma surgió en el seno de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos CIDH y allí se debatió sin la participación Indígena desde 1992 a 1998. 
La Comisión CIDH adoptó la Declaración y seguidamente fue sometido a una revisión por parte de la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos órgano que, luego de un examen y por mandato del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos OEA, debía adoptar la Declaración Americana, sin embargo, en esa determinante sesión plenaria se hizo presente una delegación de no más de 5 personas indígenas para exigir como condición previa a su adopción la participación de los Pueblos Indígenas.  

Las personas que concurrieron junto al autor de este artículo fueron Margarito Ruiz, June Lorenzo, Tom Ross y Armstrong Wiggins entre otros.

La delegación de representantes indígenas, hicimos un intenso trabajo de diplomacia subrayando que el derecho a la participación ante la adopción de una norma de alcance internacional representaba dos asuntos de vital importancia. 

Por un lado, ponía en evidencia los actos de discriminación dentro del sistema Interamericano y por otro, dicha norma podría carecer de legitimidad. 

Se celebraron varias reuniones diplomáticas con algunas delegaciones gubernamentales entre ellos el gobierno de Guatemala, el Secretario General Cesar Gaviria, la delegación Canadiense y particularmente con Antigua y Barbuda entre otros.

Finalmente con el embajador Lionel Hursth de la república de Antigua y Barbuda y la vez presidente del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos OEA, se efectúo una extensa reunión y quien finalmente solidarizó con los delegados indígenas y manifestó que el Pueblo de Antigua y Barbuda tenían un pasado similar a los Pueblos Indígenas quienes fueron sometidos a la esclavitud y colonialismo, razón por la cual él como embajador estaba dispuesto a conceder su puesto como Estado soberano e independiente para que un delegado indígena hiciera uso de la palabra en igualdad de condiciones a otros delegados gubernamentales de la OEA, sin dudas, fue un hecho sin precedente en el sistema interamericano, por tanto, en la estrategia de la diplomacia internacional indígena se logró dos momentos de alta significación en ese momento. 

Primero, disponer de un espacio de cinco minutos en la sesión inaugural y el asiento soberano del gobierno de Antigua y Barbuda.

Con el apoyo de los otros delegados indígenas que concurrieron a Washington D,C me correspondió asumir la responsabilidad de presentar una intervención de cinco minutos ante la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos OEA.

A modo de ejemplo solo reproduciré parte de la totalidad del discurso:

“los delegados indígenas hemos tomado conocimiento de esta importante sesión y hemos concurrido hasta Washington DC, porque ustedes, las delegaciones gubernamentales están legislando sobre nuestro derechos colectivos que nos asisten y lo hacen sin la participación de los representantes de los Pueblos Indígenas. 

Esta norma eventualmente podría carecer de legitimidad en su adopción y aplicación, pero al mismo tiempo la ausencia indígena representa una forma concreta de discriminación con los Pueblos Indígenas y sus derechos y, que la Organización de Estados Americanos debieran superar en ésta y en las siguientes sesión tanto en su examen y adopción de dicha norma internacional”

En otro párrafo el discurso fue muy enfático en calificar las relaciones entre los Estados y los Pueblos Indígenas y los participantes ofrecimos nuestra disposición de dialogo para la construcción de un consenso internacional:

“Los escasos delegados indígenas que hemos concurridos a esta sesión,

subrayamos la urgente necesidad de erradicar las relaciones de carácter

colonial y discriminatorio que se han instalado en las Américas y

especialmente en el proceso de éste Proyecto de Declaración Americana y al

mismo tiempo manifestamos nuestra total disposición para dialogar sobre

nuestros derechos y nuestra participación debe ser visto asumido como una

forma de contribución de nuestros respectivos liderazgos y capacidades para

un dialogo fecundo alrededor del Proyecto de Declaración Americana sobre

los Derechos de los Pueblos Indígenas”


Provenir de una comunidad Mapuche Collimque Mapu y legislar para el derecho internacional en igualdad de condiciones entre los Estados soberanos de la Organización Estados Americanos de la OEA, no tan solo constituyó un hecho sin precedentes en el sistema interamericano, sino resultó inaceptable para la delegación del Estado de Chile liderada por Alejandro Salinas Rivera, quien viajaba desde Santiago de Chile con instrucciones precisas y con solo verme sentado en el asiento de Antigua y Barbuda y tan solo realizar mi primera intervención en calidad de legislador del derecho internacional, el delegado del Estado Chileno tomo la palabra y pidió una explicación al embajador del Salvador y Presidente de la Comisión de Asuntos Jurídicos y políticos y preguntó ¿por qué un delegado Mapuche se encontraba sentado en la silla del Estado de Antigua y Barbuda cuando éste ya había intervenido al inicio de la sesión correspondiente a los cinco minutos concedidos a los indígenas?...., 

El presidente tomo el martillo en sus manos y le respondió a la delegación Chilena “señor delegado del Estado de Chile, en mi calidad de presidente de éste órgano no hay nada que explicar porque cada Estado bajo el principio de la soberanía Estatal nomina su delegación y no está sujeto a objeción de ninguna otra delegación” y cerró su respuesta dando un martillazo inesperado para el Estado de Chile y la sesión
continúo. 

Ese momento se convirtió en la apertura del proceso para una amplia participación indígena y seguidamente se constituyó un grupo de trabajo sobre el proyecto y se instaló un fondo para participación Indígena.

La Declaración Americana sobre los derechos de los Pueblos Indígenas constituye una norma emergente del derecho internacional y como tal reafirma varios derechos contenidos en la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas como es el derecho a la libre determinación en los mismos términos y lenguaje y, estipula nuevos derechos entre ellos el reconocimiento aplicación de los Tratados celebrados entre los Estados y los Pueblos Indígenas y en el caso del Pueblo Mapuche los Tratados celebrados con el Estado Chileno.

Resulta oportuno mencionar que, los logros significativos en el derecho internacional contenidos en la Declaración Americana sobre los Tratados Mapuche los alcancé a introducir en las primera sesiones cuando actúe como delegado oficial de Antigua y Barbuda y luego se tuvo que defender en el dialogo del grupo de trabajo de la organización de Estado Americanos OEA y resultó el siguiente artículo sobre los Tratados o también conocido como Parlamentos por la historiografía Chilena y se estipula:

Artículo XXIV. Tratados, acuerdos y otros arreglos constructivos

1. Los pueblos indígenas tienen derecho al reconocimiento, observancia y aplicación de los tratados, acuerdos y otros arreglos constructivos concertados con los Estados, y sus sucesores, de conformidad con su verdadero espíritu e intención, de buena fe y hacer que los mismos sean respetados y acatados por los Estados. 
Los Estados darán debida consideración al entendimiento que los pueblos indígenas han otorgado a los tratados, acuerdos y otros arreglos constructivos.

2. Cuando las controversias no puedan ser resueltas entre las partes en relación a dichos tratados, acuerdos y otros arreglos constructivos, estas serán sometidas a los órganos competentes, incluidos los órganos regionales e internacionales, por los Estados o Pueblos Indígenas interesados.

3. Nada de lo contenido en la presente Declaración se interpretará en el sentido que menoscaba o suprime los derechos de los pueblos indígenas que figuren en tratados, acuerdos y otros arreglos constructivos.

Este artículo sobre los Tratados en su inciso 1.- reafirma lo que ya había estipulado la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, sin embargo, el gran logro para los Mapuche se refiere al inciso 2.- que reconoce y otorga la facultad de someter a los órganos con competencia jurisdiccional regional e internacional si eventualmente no hubiera cumplimiento de tales acuerdos, los órganos competentes serían la Corte Interamericana de Derechos Humanos CIDH y la Corte Internacional de Justicia CIJ en la Haya.

Los avances que se había logrado de parte del derecho internacional sobre los Tratados de alguna manera tenían ciertas limitantes porque no había un procedimiento claro y preciso como lo ha estipulado la Declaración Americana, entonces aquí radica lo esencial del progreso en materia de derechos humanos para los Pueblos Indígenas, que sus antepasados celebraron Tratados.

Cabe subrayar que son muy pocos los Pueblos Indígenas en que sus antepasados celebraron Tratados, solo comprende los Pueblos Indígenas que se encuentran bajo la jurisdicción del Estado de Canadá, los Estados Unidos, Nueva Zelandia, Argentina con los Mapuche y el Estado de Chile con los Rapa Nui y los Mapuche.

Esta nueva norma se constituye en una herramienta vital para determinar y resolver uno de los derechos que causa mayor tensión y controversia en el sur de Chile como es el derecho al territorio y sus recursos, sin embargo, ahora el derechos internacional nos entrega una herramienta para las partes para dialogar y resolver nuestra situación con el Estado Chileno de una manera más apropiadas y en base a los principios y estándares del derecho internacional.

Hay que recordar que con motivo a la presentación de la demanda de Bolivia en contra Chile durante el mes de mayo 2015 en la Corte Internacional de Justicia CIJ, en esa oportunidad algunas organizaciones Mapuche de Chile en coordinación con personas Mapuche que se encuentran en Europa concurrieron a la Haya para interpelar al Estado de Chile y recordarle que subsisten Tratados vigentes con el Pueblo Mapuche y la estrategia hasta ese momento consistía en que hay una ruta con dos vías para el uso apropiado de los Tratados Mapuche. 

La primera, que se constituya el Autogobierno Mapuche y seguidamente interponga el reclamo para el cumplimiento de los Tratados y la segunda vía, que las instituciones ancestrales interpongan dicha demanda, ambas vías tienen sus propias complejidades, sin embargo, ahora con el procedimiento regional e internacional suficientemente preciso y claro, a partir de éste momento depende de la voluntad orgánica y colectiva de los interesados, es decir, de los Mapuche que tienen que desplegar una estrategia política diplomática lo que sin duda resultará muy interesante en el devenir inmediato en materia de tierra, territorio y soberanía.

El establecimiento de un procedimiento en los órganos jurisdiccionales para resolver las controversias y la capacidad para recurrir a tales instituciones de parte de los Pueblos Indígenas se entiende como una interpretación progresiva y flexible de las Convenciones de Viena sobre los Tratados y que ante la adopción de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y la adopción de la Declaración Americana tenían sus ciertas limitantes con los Pueblos Indígenas. 

Esta nueva norma internacional le reconoce la capacidad de obligarse a los Pueblos Indígenas como acto soberano y capacidad continúa, es decir, el principio de Pacta Sunt Servanda y el principio de la Buena Fe.

Teniendo en cuenta lo anterior, entre los organismos Mapuche interesados sobre los Tratados, próximamente se efectuaran dos eventos en el Wallmapuche/territorio Mapuche para definir la vía y utilizar el procedimiento para hacer exigible el cumplimiento de los Tratados que hoy se convierte en una necesidad imperiosa para resolver definitivamente el derecho al territorio y sus recursos que generan tensiones y controversias. 

El cumplimiento de los Tratados sería una forma concreta de establecer una relación firme y duradera con la sociedad Chilena.

Wallmapuche, Temuco, Chile, We Tripantu junio Kuyen 2016

miércoles, 22 de junio de 2016

Relator especial ONU: “El pueblo indígena es el talón de Aquiles de Chile en derechos humanos”


Relator especial ONU: “El pueblo indígena es el talón de Aquiles de Chile en derechos humanos”

Natalia Figueroa | Martes 21 de junio 2016 21:43 hrs.

El informe presentado por el relator especial de la ONU sobre pobreza extrema, Philip Alston, luego de su visita en 2015, evidenció la falta de políticas públicas que se hagan cargo de la situación indígena en Chile.

La tasa de extrema pobreza alcanza el 8,2 por ciento en el caso de los pueblos indígenas en Chile, es decir, el doble que en la población no indígena que registra cerca del 4 por ciento.

Estos datos son parte del informe sobre Derechos Humanos presentado en Ginebra por el relator especial de la ONU sobre pobreza extrema, Philip Alston, luego de visitar el país en 2015.

“El pueblo indígena es el Talón de Aquiles para Chile en lo que respecta a derechos humanos durante el siglo XXI”, recalcó el representante internacional.

Además, la falta de representación política de los pueblos indígenas es, según explicó Alston, una de las preocupaciones para la ONU considerando que uno de cada diez chilenos se reconoce indígena, sin embargo, ninguno ocupa un cargo de representación popular en el Congreso.

En ese sentido, el documento recalcó que ninguna iniciativa de Gobierno podrá eliminar la pobreza si no se hace cargo de la situación de los pueblos originarios.

Por lo mismo, una de sus recomendaciones es la urgente creación de un organismo que revise y solucione efectivamente estas situaciones.

Sin embargo, la anunciada nueva institucionalidad que integraría el Ministerio de Asuntos Indígenas y un Consejo Nacional de los Pueblos, sigue discutiéndose en la comisión de Gobierno Interior de la Cámara de Diputados, sin urgencia ni fechas claras para su discusión particular.

Este proyecto fue anunciado por la presidenta Michelle Bachelet a principios de este año y se ingresó a la Cámara en mayo pasado.

La presidenta Consejo Territorial de Salud Mapuche de Boyeco, Angélica Catrileo, reconoció que el aplazamiento de las políticas públicas enfocadas en los pueblos indígenas sólo demuestra el fuerte racismo que se mantiene a nivel político.

Una situación que genera que los pocos mecanismos de participación indígena existentes contempladas en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) no sean respetados.

“Existe un abandono hacia los pueblo originarios en este país, ni siquiera estamos consagrados en la Constitución, entonces, se nos margina y discrimina cada día más. Tenemos problemas con vertederos, aguas servidas, forestales y no se nos hacen las consultas pertinentes antes de intervenir los lugares”, señaló.

Mientras, el Consejero de la CONADI por Rapa Nui, Rafael Tuki Tepano, sostuvo que la creación de un Ministerio Indígena no solucionaría el problema de fondo orientado a demandas de autonomía de los pueblos originarios.

“Estemos o no en el Congreso eso no nos hace mejor representados porque al final son los partidos grandes los que deciden y estaríamos presentando iniciativas que no se van a tomar en cuenta. Entonces, esto mismo serviría para que el Gobierno diga que si hay representación en el Congreso aunque no solucione nada. Lo mismo con el Ministerio pensarlo para que solucione los problemas indígenas, una mentira, sería lo mismo que pensar que el Ministerio de Salud soluciona todos los problemas que existen en el país sobre salud”, recalcó.

En tanto, el diputado de la DC por la región de la Araucanía, Mario Venegas, reconoció que no se ha avanzado lo suficiente en las cuotas de representación indígena, sobre todo en cargos parlamentarios.

“Sin duda es una cuestión que está pendiente, entre otras cosas porque no hay una unidad política o un referente único con quien dialogar, y por lo mismo se pensado en Consejo de Pueblos con la intención de que sea más representativo y que permita entablar diálogos más legitimados”, explicó.

Según este informe entregado por la ONU, la tasa de pobreza por ingresos entre los indígenas alcanza el 23,4 por ciento, mientras que la de la población no indígena es de13, 5 por ciento. Esto, repercute en la esperanza de vida de 65 años para las personas indígenas mientras para los no indígenas es de 77 años.

Un informe que contextualiza la grave situación que sostienen los pueblos originarios en Chile, reconocida en la demanda de los mapuche por el derecho a la restitución de sus tierras ancestrales.

En una visita que realizó el presidente de la Corte Suprema, Hugo Dolmestch, a la región de la Araucanía, reconoció una judicialización innecesaria en temas de violencia en la zona apelando a que ingresen otros actores a resolver el conflicto y no sólo el Ministerio del Interior.

Sin embargo, valoró que el Gobierno llamara a dialogar a grupos mapuche como la Coordinadora Arauco Malleco (CAM).
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Gobierno y Poder Judicial no descartan diálogo con la CAM y Weichan Auka Mapu

El presidente de la Corte Suprema de Justicia, ministro Hugo Dolmestch, se manifestó partidario del diálogo tanto en el denominado conflicto en La Araucanía, como en otros temas que se han judicializado, al lanzar oficialmente desde la Corte de Apelaciones de Temuco, la tramitación electrónica de causas.

El máximo representante del Poder Judicial, manifestó lo anterior en Temuco, al ser consultado por los dichos del ministro del Interior, Mario Fernández, quien hace unos días no descartó dialogar con la Coordinadora Arauco Malleco al referirse a las medidas que podrían aplicarse en La Araucanía buscando frenar hechos de violencia.

El presidente de la Corte Suprema encabezó en Temuco, en la Corte de Apelaciones, la ceremonia de entrada en vigencia oficial de la nueva ley de tramitación electrónica a nivel nacional para 13 de las 17 jurisdicciones del país, restando solo para fin de año que se incorporen los tribunales de Valparaíso, Concepción, San Miguel y Santiago.

Recordemos que el pasado 17 de junio el ministro del Interior, Mario Fernández, en conversación con Radio Cooperativa se refirió a las medidas que adoptaría el Ejecutivo frente a la situación de violencia que se vive en la región de la Araucanía.

Al ser consultado respecto a la posibilidad de que el Gobierno incluya en una mesa de diálogo con organizaciones como la Coordinadora Arauco Malleco o Weichan Auka Mapu, Fernández afirmó que estos y otros elementos han sido tomados en cuenta por el Gobierno, en la configuración de una nueva instancia que será presentada durante los próximos días.

“El diálogo es siempre es importante, aun cuando muchas veces no resulta, sirve para tranquilizar” sostuvo el jefe de la cartera del Interior y además expresó que tiene la seguridad de que en La Araucanía, el elemento del diálogo será esencial.


martes, 21 de junio de 2016

El regreso del SOL, Año nuevo en el hemisferio sur de la Mapuñuke


            Año Nuevo en el Hemisferio Sur

El cosmos y el universo, la tierra y la naturaleza, las culturas y los pueblos originarios de América del Sur, África del Sur, Australia y otros pueblos, pertenecientes a éste lado del mundo (hemisferio sur), estamos celebrando en junio el inicio del nuevo ciclo, con el nuevo despertar de la tierra, naturaleza, personas, animales, árboles, viento, lluvia, estrellas, entre otros.

En estos días de junio germinarán nuevas vidas, energías, sueños, desafíos y esperanzas; para la Nación Mapuche será el We Tripantu, para los Pueblos Andinos el Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata (en Quechua) y seguro que los hermanos de los pueblos originarios de Australia y África del Sur, al igual que nosotros, tienen sus propios nombres para sus ceremonias y celebraciones.

Significa que en el planeta o en el mundo no existe un solo momento de inicio de un nuevo ciclo o Año Nuevo sino que la naturaleza y el cosmos determinan el ordenamiento de los ciclos de vida en cada extremo del planeta, ello a través de la propia ley cósmica que permite la renovación de las fuerzas que emergen desde la tierra para dar paso a una nueva vida y el inicio de nuevas vidas. Los pueblos o culturas originarias comprendieron dicha normativa pudiendo estructurar sus vidas en base a los distintos fenómenos que ocurren en la naturaleza. Lo que significa que en el hemisferio sur tenemos nuestro propio Año Nuevo.

Las celebraciones de los nuevos ciclos en nuestro hemisferio (sur) datan de miles de años, aunque todas se diferencian en sus formas, en especial por los espacios geográficos (selva amazónica, altiplano andino, llanuras, norte sur, este o oeste, etc.) pero no en sus contenidos, por cuanto estamos conectados a través de un ordenamiento universal y cósmico. Todas éstas celebraciones tienen sentido y están vinculadas a la renovación de la naturaleza, animales, personas, el universo, etc.

Cuando hemos perdido el sentido y la verdadera relación con la naturaleza es que hemos perdido y confundido el camino hacia la vida. Nos sometimos a vivir como los hombres blancos han decidido que vivamos, transformadas nuestras vidas en el materialismo, egoísmo, consumismo y nos olvidamos de lo nuestro. Muchos hoy recreamos lo que nos va quedando, pero muchos tampoco sabemos el real sentido de nuestras celebraciones y otros, confundidos con las religiones, hacemos el sincretismo en nuestras propias ceremonias espirituales.

Así hoy celebramos un Año Nuevo en enero, que no corresponde al Hemisferio Sur, es decir, éste no pertenece ni está dentro del ordenamiento del cosmos, ni de la naturaleza. El 1 de enero es la celebración cercana al nuevo ciclo o Año Nuevo de una mitad del planeta correspondiente al Hemisferio Norte. Y la celebración del We Tripantu, Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata, es el acompañamiento que hacemos los hijos de la tierra, a nuestros hermanos de la naturaleza en su regreso a la vida, en su despertar y emergencia en éste Hemisferio y en ésta época.

Quisiéramos que un día los habitantes de éste lado del mundo, quienes habitamos “hacia el Sur del Hemisferio”, pudiésemos celebrar colectivamente algo nuestro, algo real, que pertenezca a nuestras vidas, a la naturaleza, al universo. Quisiéramos compartir con todos los hombres y mujeres de América y el Mundo, nuestro We Tripantu, Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata, y convertirlo en la celebración del inicio de un Nuevo Año del Hemisferio Sur.

De ésta manera iniciaremos el re-encuentro con nosotros mismos, con la naturaleza, la madre tierra, con los pueblos originarios, con los amigos de la sociedad civil de América, África, Australia, blanco, moreno, afro, rubio, bajitos, gorditas, flaquitas, chicas o grandes, feas, bonitas, todos (as); estamos llamados a iniciar una Nueva Historia de relaciones horizontales y de Coexistencia entre los pueblos originarios, la sociedad civil y el cosmos.

Les invitamos a experimentar junto a la naturaleza, a orillas del mar, la cordillera, junto a su familia, con sus amigos, etc., la llegada de un nuevo año en el Hemisferio Sur. 


Les invitamos además a renovar el compromiso de respetar, cuidar y proteger la naturaleza y mantener el equilibrio y armonía con todas las formas de vida que sustenta la madre tierra y la naturaleza, además es oportunidad para conectarnos con los espíritus de nuestras abuelas y abuelos y de todo el universo.

El inicio del nuevo ciclo de la naturaleza en el hemisferio no tiene límites, no tiene fronteras, nos pertenece, es nuestro, de todos, es del Hemisferio Sur, comienza en todas partes. 

¡Participa en tu comunidad y convida a otros y otras a vivir el We Tripantu, Machaq Mara, Inti Raimi o Año Nuevo!

Por Armando Marileo

* Ngenpin y Director de la Escuela Mapuche de Filosofía y Sabiduría Ancestral.
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Nota de WMFT: Las comunidades, organismos, personas mapuche y no mapuche realizan la celebración entre los días 21 al 24 de junio.