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martes, 12 de febrero de 2019

Profundas cicatrices: cómo los perdigones de un carabinero marcaron la vida de Brandon y su familia


Profundas cicatrices: cómo los perdigones de un carabinero marcaron la vida de Brandon y su familia

Carlos Agurto | RBB- Lunes 11 febrero de 2019 | Actualizado a las 18:27

 
El 18 de diciembre de 2016 marcó la vida de Brandon Hernández Huentecol.


 Ese domingo, un carabinero le disparó por la espalda, cuando intentaba defender a su hermano menor que había sido reducido por efectivos policiales en el sector de Curaco, comuna de Collipulli en La Araucanía.

El joven recibió 100 perdigones que quedaron incrustados a la altura de la cadera, causándole lesiones de gravedad, por lo que pasó más de un mes internado en la Clínica Alemana de Temuco.

Hace unas semanas se realizó el juicio oral en contra del sargento segundo de Fuerzas Especiales (FFEE), Christian Rivera Silva, quien fue declarado culpable por el delito de lesiones graves y vejámenes injustos tras haber disparado un cartucho calibre 12 de una escopeta antimotines en contra de Brandon, cuando tenía 17 años.


Por este motivo, se dictaminó una pena en su contra de 3 años y 541 días de libertad vigilada.



Pese al veredicto que condena a Rivera, la familia del joven sigue pidiendo justicia. ¿Los motivos? Brandon mantiene 87 perdigones alojados en su cuerpo que pueden llegar a ser mortales, vio frustrada la carrera de sus sueños, y aseguran que lo ocurrido provocó un quiebre familiar.

En este proceso, Brandon y su familia relataron a BioBioChile sus experiencias, y cómo llegaron a unirse a la causa mapuche, sin haber tenido una relación antes.


De la ciudad al campo

Los padres de Brandon –Ada y Diego- nacieron y se criaron en dos comunidades mapuches de La Araucanía. Sin embargo, fueron trasladados hasta la comuna de San Bernardo, en la región Metropolitana, cuando apenas eran unos niños.

Ambos pertenecían a una iglesia evangélica del sector donde vivían. Allí se conocieron y al poco tiempo después nació Brandon.

Frente al incremento de la delincuencia en la capital, el pastor de la iglesia les propuso a todos los “hermanos” comprar un terreno en Carahue e irse a vivir allá todos juntos. Los padres de Brandon aceptaron inmediatamente.

Ada asegura que para ellos la proposición fue buena, porque en ese entonces estaba embarazada de Isaías, su hijo Brandon tenía cuatro años y su hija Rebeca, dos: “El lugar se estaba volviendo muy peligroso y no queríamos que crecieran en ese ambiente”, comenta.


En 2003 se trasladaron al sur con otras 14 familias. Durante cinco años no tuvieron agua ni luz, de hecho, se alumbraban con velas y un camión municipal les entregaba agua.


“Pasamos frío y hambre porque no había trabajo, sin embargo, éramos felices, los niños jugaban”, indica Ada. Más tarde nació Israel, el menor de los cuatro hermanos.

En un principio el ambiente era muy tranquilo, pero dicen que el panorama fue cambiando, cuando comenzó a aumentar la presencia de Carabineros.




Estrés postraumático

Cuando Brandon recibió el disparo todo cambió, pero no sólo para él, sino que también para sus padres y tres hermanos.

Uno de los principales cambios, es que la familia ahora se siente mapuche. Si antes nunca tuvieron alguna relación con la causa, hoy es su bandera de lucha.

Esto lo explican en el apoyo que les dieron distintos jóvenes y dirigentes mapuches, cuando Brandon estuvo internado grave en la clínica.

Pero además, la familia completa comenzó a crear un resentimiento hacia Carabineros. Ada cuenta que siempre les tuvo respeto, incluso los veía como aquellas personas que velaban por su seguridad y la de todos los habitantes del país, pero ya no.

“Iba de Collipulli a mi casa, pasaba por Tribunales y veía a gente mapuche afuera. Yo decía: Las lamien de nuevo haciendo problemas (…) siempre tuve esa mentalidad de que los carabineros eran los buenos y los mapuches los malos, siendo yo mapuche”, afirma, sin embargo, una vez que ocurrió el incidente todo cambió.
“Para mí Carabineros es una institución tan necesaria para la humanidad y ha hecho tanto daño, principalmente a la gente mapuche”.



Israel, el menor de los hermanos, también generó anticuerpos contra la institución uniformada, pero no sólo por lo que ocurrió a Brandon, sino que por un episodio de represión -que de acuerdo al relato- ocurrió cuando tenía 13 años.

Los primeros días en que su hermano estuvo en la clínica, la familia dejó a Israel en casa, al cuidado de un cercano. Una tarde, mientras veía televisión en el living, un grupo de uniformados entró violentamente a la vivienda, lo amenazaron con una escopeta, le hicieron preguntas respecto a su familia y luego se fueron. Desde momento, asegura que siente miedo y tristeza.

Asimismo, el menor de los hermanos cuenta que el impacto para su familia fue mayor: “Ahora en mi familia todos nos separamos, fue un cambio muy grande para nosotros”.

Israel relata que ya no juegan como hermanos, como lo hacían antes, y que se siente la lejanía entre uno y el otro.

Por otra parte, Brandon comenta que sus hermanos resultaron muy afectados, ya que tuvieron que madurar antes de lo que debían. “No pasaron por esa etapa de niño, de jugar, tuvieron que vivir otros momentos… conocer otras situaciones que ningún niño debería conocer”, asevera.

Desde el punto de vista económico también se han visto afectados. Para estar más cerca de la familia, Diego no pudo seguir un trabajo de hojalatero que desempeñaba en el norte del país y ahora desarrolla distintos oficios en Carahue. Por otra parte, Ada continúa trabajando como manipuladora de alimentos en una escuela de Collipulli.

Los 80 perdigones en el cuerpo

Cuando Brandon recibió los más de 100 perdigones y estuvo más de un mes internado en la Clínica Alemana de Temuco, cuenta que tuvo fiebre, no podía mover las piernas, sentía frío y mucho dolor en su cuerpo.

“Pensé que me podía morir, no aguantaba el dolor pero intentaba calmarme y ser fuerte”, aseguró.

Mientras Brandon estaba hospitalizado, su familia dormía en sillones y comían en el recinto hasta que lo dieron de alta.




Ada Huentecol explica que en diciembre viajaron a Venezuela, para realizar exámenes médicos, los que demostraron que aún existen 87 perdigones alojados en el cuerpo de su hijo.

Asimismo, detalla de uno de estos proyectiles se desplazó hacia un pulmón, lo que le causa molestias y dolor a Brandon. Ella sostiene que el equipo médico les señaló que resulta prácticamente imposible extraer los perdigones, sin afectar a órganos comprometidos.

Las secuelas de Brandon son dificultades para caminar, y otras diversas complicaciones y dolores, que lo acompañarán de por vida.

Sus sueños frustrados

Debido a las secuelas físicas que le quedaron tras el disparo, Brandon no podrá cumplir su sueño de estudiar Ingeniería Mecánica Automotriz. A los 14 años le empezaron a gustar los vehículos: desarmaba motores, arreglaba neumáticos pinchados y su plan era tener su propio taller mecánico.

Sin embargo, todo se vio frustrado. Su práctica debía comenzar el día después que recibió el disparo. Nunca pudo comenzarla y hoy sus lesiones no le permiten cargar peso.

“Yo podía hacer fuerza antes, podía levantar una caja de cambio, la parte delantera del motor, pero ahora no puedo. Por eso tuve que sacar ese sueño que tenía y buscar otro camino no más”, señala.



Por este motivo, Brandon cambió su rumbo. Ahora quiere estudiar Administración y tener un negocio, ya que no puede hacer mucha actividad física.

“Siento mucha pena porque no es lo que realmente quería, es muy lamentable no ser lo que uno quiere. Ojalá no le pase a nadie lo que me pasó a mí, porque lo deja estancado a uno, no puede cumplir sus metas”, indica.

Brandon antes salía a cazar conejos, a pescar, podía subir árboles, recuerdan sus familiares, pero ahora se ve imposibilitado, ya que debe cuidarse mucho más.

Exigir justicia

La familia de Brandon dice que no descansará hasta que se haga justicia. Es por eso que el abogado representante presentó un recurso de nulidad ante la Corte de Apelaciones de Temuco para que se realice un nuevo juicio y se condene al sargento Rivera por el delito de homicidio frustrado, principalmente por el uso de una arma de fuego letal.

Ada Huentecol se mostró esperanzada en recibir justicia, sin embargo, asegura que la sentencia fue como rematar el daño que les hicieron. “Los jueces racistas y clasistas no hacen nada para condenar a estos asesinos”, indica.

Pese a ello, la madre señala que no se van a quedar de manos cruzadas y van a acudir a otras instancias para exigir justicia, incluso apelar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, si es que fuera necesario.

“Tarde o temprano este carabinero va a tener que pagar el daño que le hizo a mi hijo”, afirma.

Cambio de apellido

Brandon se siente muy agradecido por el apoyo que ha recibido, pero más aún por la valentía de su madre. Para él es su orgullo, la considera luchadora, una persona que nunca ha bajado los brazos.

Es por este motivo que Brandon quiere comenzar a hacer los trámites para invertir el orden de sus apellidos y pasar a ser Huentecol Hernández.

 

“En un principio no tenía idea lo que significaba mi apellido, después un lonco me dijo que era un guerrero espiritual; por eso quiero cambiarlo para que no se borre con el tiempo”, asevera.

Y agrega: “Quiero que sepan lo que pasó, que se preserve el apellido como lucha y se vaya pasando a las generaciones”.


Pese a todo lo que han vivido en estos años, Brandon se siente tranquilo y espera que acabe pronto su pesadilla para continuar con su vida. “Si pasara de nuevo lo volvería a hacer, siempre voy a defender a los míos, a mi familia nunca los voy a dejar solos”, asegura.

https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-de-la-araucania/2019/02/11/profundas-cicatrices-como-los-perdigones-de-un-carabinero-marcaron-la-vida-de-brandon-y-su-familia.shtml


Esta nota se hizo con información y fotografías recopiladas por el periodista de Radio Bío Bío, Carlos Agurto.

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El día en que un disparo de un carabinero cambió el futuro de Brandon Hernández

Publicado por: Carina Almarza-RBB- martes 31 enero de 2017 |Actualizado a las 19:35

Brandon Hernández Huentecol aún tiene perdigones alojados en su cuerpo que amenazan con obstruirle los intestinos, esto luego que un carabinero le disparara por la espalda durante un confuso procedimiento ocurrido el pasado 18 de diciembre en una comunidad mapuche en Curaco, región de La Araucanía. Aún permanece internado en la Clínica Alemana de Temuco, y aunque volvió a caminar, lo hace con mucha dificultad.

Desde pequeño que le gustaban los camiones y autos. Según consigna The Clinic, a los 13 años Brandon recibió como regalo de su padre, Diego Hernández, un Chevette beige. Si bien lo había comprado hace un tiempo, prácticamente no lo utilizaba. Era el joven mapuche quien constantemente abría su capot para revisarlo, aprender de su piezas, cambiarlas, armarlas y desarmarlas. Lo conocía al revés y al derecho, y además lo utilizaba para dar vueltas en el campo.

Su pasión por los vehículos no pasó desapercibida en el colegio. Pese a que muchos alumnos se mostraban interesados en la mecánica, “Brandon fue el único que siguió firme. Era lo que le apasionada”, relató al medio online su profesora de Lenguaje.

Mientras cursaba la enseñanza media, específicamente tercero en el liceo Industrial de Angol, optó por la especialidad de mecánica automotriz, convirtiéndose en uno de los alumnos más destacados de su generación. Fue este mismo entusiasmo que lo llevó a pensar en estudiar ingeniería en mecánica automotríz en la universidad.

Pese a que participaba los domingos en la Iglesia, lugar donde solía tocar la batería, el 18 de diciembre decidió faltar. El Chevette había presentado algunas fallas, por lo que decidió quedarse ese día en casa terminando algunos arreglos del motor.

Al día siguiente comenzaría su práctica profesional en un taller mecánico de Collipulli, tenía sus zapatos de seguridad y su overol listos, pero esa jornada nunca llegó. Sus implementos siguen guardados.

Me lanzaron al piso y sentí el disparo

El 18 de diciembre Isaías, hermano pequeño de Brandon, salió a andar en bicicleta por la comunidad rural en la cual viven como de costumbre. A 20 metros de su casa, cuando circulaba por la ruta 49, se encontró con un procedimiento policial.

De acuerdo a lo indicado por Sergio Licán a The Clinic, quien fue detenido por un procedimiento en el sector, “de pronto apareció en su bicicleta por el camino. Un carabinero cruza la calle y lo bota, la bicicleta salta lejos”.

De inmediato Isaías comenzó a llamar a su hermano, quien se encontraba en la casa reparando su auto. Éste al sentir los gritos corrió a auxiliar al pequeño de 13 años. Según consignó al medio, “lo tenían en el suelo, apuntándolo. Empujé a un carabinero para ayudarlo y me pega con la escopeta en la espalda”.

Brandon relata que un uniformado le dijo que se tirara al suelo, o sino le dispararía. En medio de esta escena se metió el abuelo de los menores, Guillermo Hernández, quien le aseguró a Carabineros que conocía a los muchachos, indicándoles además que ellos no estaban metidos en algo malo.

De inmediato el abuelo fue en busca del padre de los adolescentes. Antes de llegar a su casa fue cuando sintió un disparo.

Según había relatado el joven mapuche de 17 años a Radio Bío Bío, tras ser reducido por uniformados, “me tiraron al suelo, me pusieron los pies sobre la espalda y sentí el balazo”, asegurando que fue intencional.

Brandon Hernández Huentecol recibió 100 perdigones que quedaron incrustados en su espalda, a la altura de la cadera, resultando con lesiones de gravedad a causa del disparo de un cartucho calibre 12 de una escopeta antimotines.

Durante la investigación, Isaías declaró que “no hubo ningún forcejeo. Estaba tranquilo, quieto, con las manos atrás, y el paco le disparó”. Tras lo ocurrido, sólo atinó a sacarse su polerón para contener la hemorragia en el cuerpo de su hermano mayor.

Diego Hernández cuando llegó al lugar encaró a los carabineros para saber quién le había disparado a su hijo. Si bien asegura que intentó recoger el cartucho implicado en el hecho, funcionarios policiales se lo habrían impedido, escondiendo además a quien percutó el arma.

“Se pasaban la pelota unos a otros”, relató.


Producto del ruido del disparo, los habitantes del sector salieron alarmados, entre ellos el pastor de la iglesia evangélica de la Villas Las Águilas donde vive la familia, William Sandoval, quien rápidamente intentó calmar la situación. Se acercó a reprochar al mayor Patricio Vergara, jefe del operativo, y quien mantenía una estrecha relación con la comunidad y con los mismos padres del joven herido, sin embargo éste no respondió nada y sólo movió la cabeza.


El recuerdo del rostro del carabinero

Brandon no ha podido borrar de su mente aquel domingo. Aún recuerda el rostro de quien le disparó por la espalda: “Tenía la cara rara, como quemada, con cicatrices de acné”, dice.

Se trata del sargento segundo Cristian Rivera de la Prefectura de Fuerzas Especiales de Pailahueque a quien el fiscal a cargo del caso, Carlos Bustos, lo formalizó por cuasidelito de lesiones graves.

No contentos con la medida de la Fiscalía, la familia junto a Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) interpusieron una querella por homicidio frustrado.

El que más de 100 perdigones quedan incrustrados en el cuerpo del joven hacen catalogar el hecho como homicidio frustrado, indicó Branislav Marelic, director nacional del INDH.

Aquella fatídica jornada Brandon Hernández fue trasladado en un furgón de Carabineros, debido a que no llegó una ambulancia, al hospital de Angol, centro asistencial donde se le realizó una cirugía de emergencia para contener la hemorragia.

De acuerdo a lo sostenido por The Clinic, un informe elaborado por el Departamento de Derechos Humanos del Colegio Médico indica que le habrían realizado suturas al menos de 20 perforaciones en el tubo digestivo producto del disparo, intervenciones que permitieron salvarle la vida.

Producto de su condición de gravedad, horas más tarde fue derivado a la Clínica Alemana de Temuco, lugar en el cual ha sido sometido a más de 10 intervenciones quirúrgicas y donde permanece hasta el día de hoy.

Tras lo ocurrido, el jefe de la Novena Zona de Carabineros, Christian Franzani, tildó el hecho como un “accidente”.

Brandon se recupera lentamente, aunque aún no está en condiciones de poder vestir su overol y colocarse sus zapatos de seguridad para iniciar su práctica, o bien, terminar de reparar su vehículo, el atesorado regalo que le dio su papá.

https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-de-la-araucania/2017/01/31/el-dia-que-un-balazo-por-la-espalda-de-un-carabinero-cambio-el-futuro-de-brandon-hernandez.shtml
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Christian Rivera Silva, el pako criminal que intentó asesinar a Brandon Huentecol
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Condenan a Cristian Rivera Silva por "lesiones graves" contra Brandon Hernández



El Tribunal Penal de Angol condenó este viernes 18 de enero al Sargento segundo de Carabineros, Cristián Rivera Silva, por el delito de lesiones graves cometidas contra el joven mapuche Brandon Hernández Huentecol.

Sin embargo, fue absuelto por el delito de apremios ilegítimos, en vez de eso, lo declararon culpable de vejámenes injustos.

El uniformado es acusado de disparar por la espalda al Hernández Huentecol, el pasado 8 de diciembre de 2016, ocasionándole una fractura de cadera, por los más de 100 perdigones que descargó contra la víctima.

El tribunal determinó que la lectura de sentencia de Rivera Silva se realizará el próximo jueves 24 de enero, a las 19:00 horas.

El sargento segundo de Fuerzas Especiales disparó un cartucho calibre 12 de una escopeta antimotines al en ese entonces adolescente de 17 años en la comuna de Collipulli.

La madre del joven, Ada Huentecol, aseguró que en diciembre pasado viajaron a Venezuela para realizarle exámenes médicos a su hijo, los que revelaron que aún tiene 87 perdigones en su cuerpo.

https://www.sureña.cl/2019/01/condenan-cristian-rivera-silva-por.html
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Brandon Hernández Huentecol: “Los terroristas no son mapuches, sino los carabineros”



El ex sargento segundo de Carabineros, Cristián Rivera, fue condenado a una pena remitida por el delito de lesiones graves, por lo que no será encarcelado tras haberle disparado al menor Brandon Hernández Huentecol. En conversación con nuestro medio, Brandon y su familia manifestaron su descontento.

"Me trataron de matar, a quemarropa y estando en el suelo", manifestó el joven mapuche.

Nota completa: https://futatrawun.blogspot.com/2019/02/brandon-hernandez-huentecol-los.html

jueves, 23 de noviembre de 2017

Policía $hileno no se presenta al tribunal por disparo contra niño mapuche Brandon Hernandez Huentecol



Caso Hernández Huentecol: reprograman audiencia por ausencia de carabinero imputado


Karina Palma |Miércoles 22 de noviembre 2017 19:35 hrs.

Para el 12 de diciembre fue reprogramada la audiencia de formalización contra el carabinero que disparó a Brandon Hernández Huentecol, luego que el policía no se presentara al Tribunal por no ser notificado correctamente. Ada Huentecol, madre del joven, lamentó que el carabinero siguiera en ejercicio y responsabilizó a la Fiscalía por el retraso del proceso.


Este miércoles a las 10 de la mañana debía ser formalizado el sargento segundo Cristian Rivera Silva, quien el 18 de diciembre del año pasado disparó por la espalda a Brandon Hernández Huentecol, que en ese momento tenía 17 años.

Sin embargo, el imputado no se presentó y finalmente la audiencia fue reprogramada para el 12 de diciembre. Desde la Fiscalía regional de La Araucanía explicaron que el Tribunal no notificó al carabinero porque no se encontraba en el domicilio que ellos informaron, pero que durante la audiencia se entregó su dirección laboral.

El fiscal Nelson Moreno, de la recién creada Unidad Regional de Derechos Humanos del Ministerio Público, indicó que si Cristian Rivera es notificado y no se presenta, el Tribunal podrá despachar una orden de detención para que comparezca.

“En cuanto a los delitos por los cuales el imputado será formalizado estos corresponden apremios ilegítimos, tratos crueles, inhumanos o degradantes y un cuasi delito de lesiones graves, ambos cometidos en contra del menor de edad. En virtud de esto el imputado arriesga una pena de hasta diez años de presidio”, sostuvo.


En enero de este año el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) presentó una querella contra Carabineros. Sobre este caso, el jefe regional del organismo en La Araucanía, Federico Aguirre, manifestó que esta audiencia era fundamental para garantizar el derecho a acceder a la justicia a Brandon Hernández y su familia.

“El Instituto Nacional de Derechos Humanos interpuso una querella criminal por el delito de homicidio frustrado, como consecuencia de las lesiones gravísimas de las que fue víctima Brandon Hernández Huentecol. En ese sentido, la audiencia de hoy era un paso procesal muy importante”, expresó.

Aguirre agregó que Carabineros debe contribuir en esclarecer este hecho y generar medidas que garanticen que casos como este no se repitan y no queden en la impunidad. A su juicio, lo deseable es que se suspenda de sus funciones a Rivera a la espera del resultado de la investigación, lo que hasta la fecha no ha ocurrido.

De hecho, uno de los aspectos que más lamenta la madre de Brandon, Ada Huentecol, es que el carabinero siga cumpliendo funciones en la institución. De acuerdo a lo indicado por la Fiscalía Rivera estaría ejerciendo en una comisaría en Los Ángeles.

Respecto del cambio de fecha de la audiencia de formalización, responsabilizó a la Fiscalía. “Da rabia que esta institución retrase el proceso. Ellos tuvieron semanas para buscar a este carabinero y no lo pudieron lograr. Yo creo que ellos buscan que nos cansemos y dejemos de insistir en que este juicio avance”.

Los hechos ocurrieron hace casi un año en el sector de Curaco en la comuna de Collipulli. Según el relato del joven mapuche, Carabineros se encontraba realizando un procedimiento cerca de su casa cuando su hermano de 13 años fue reducido por un policía. Él corrió desde patio de su casa para ayudarlo, pero el sargento segundo Cristian Rivera lo empujó al suelo, le puso el pie encima y le disparó una bala de plomo y más de cien perdigones.

Brandon fue hospitalizado con peligro vital en la Clínica Alemana de Temuco, donde estuvo más de 45 días y fue operado 16 veces. Luego de recibir una terapia volvió a caminar, pero aún siente molestias por los 30 perdigones que quedaron en su cuerpo.




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VIDEO en Facebook: Cristian rivera no se hizo presente en la audiencia.

-2:26
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Publicado por Ada Huentecol
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Caso: Brandon Hernandez.
Cristian rivera no se hizo presente en la audiencia.

Brandon Hernández Huentecol y su futuro tras disparo de carabinero: Me truncó mis sueños


URL Corta: http://rbb.cl/ilhh

La Información es de Carlos Agurto


Brandon Hernández Huentecol aseguró que las secuelas por la fractura de pelvis provocadas por el disparo que recibió por parte de un carabinero, le frustraron el sueño de ser mecánico automotriz.

Recordemos que se suspendió la formalización por apremios ilegítimos y cuasidelitos de lesiones graves contra el sargento segundo en el Juzgado de Letras y Garantía de Collipulli, ya que él no se presentó.

Tras esto, el joven que al momento del incidente cursaba tercero medio, habló sobre el cambio en sus objetivos personales. El día después de recibir el disparo afuera de su casa, iba comenzar una práctica.

Su idea era convertirse en mecánico automotriz, lo que aseguró no podrá concretar.

Brandon Hernández dijo que aún tiene más de 30 perdigones en su cuerpo y en ocasiones la placa que le pusieron en la pelvis le causa dolor, otras veces siente un peso en esa zona, que comparó con cargar cemento.
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Carabinero acusado de disparar a Brandon Hernández no llegó a audiencia de formalización

Carlos Agurto | RBB

URL Corta: http://rbb.cl/ilb0

Para la mañana de este miércoles estaba programada la formalización del funcionario de Carabineros acusado de disparar por la espalda al adolescente Brandon Hernánez Huentecol en diciembre del año pasado, en la ruta que une Collipulli con Curaco. Sin embargo el uniformado no fue notificado por el tribunal.

El joven de 17 años recibió más de 40 perdigones en medio de un confuso procedimiento de Fuerzas Especiales. “Me tiraron al suelo, me pusieron los pies sobre la espalda y sentí el balazo” relató Brandon a Radio Bío Bío en enero de este año.

A poco menos de un año, la familia del joven ha exigido en diversas oportunidades un avance en la investigación.

Por este motivo, el fiscal de Angol, Nelson Moreno, quien integra la reciente creada Unidad Regional de Derechos Humanos de la Fiscalía, iba a llevar a cabo la formalización del funcionario, por la figura de “cuasidelito de lesiones con ocasión de un delito de apremios ilegítimos”.

Sin embargo, la audiencia duró menos de 3 minutos, ya el efectivo de Carabineros no llegó hasta la Fiscalía, porque no fue notificado por el tribunal, tal como confirmó el fiscal Nelson Moreno.

De esta manera la audiencia se postergó hasta el 12 de diciembre.

Por su parte, acompañado de su familia y algunos dirigentes mapuches, Brandon Hernández Huentecol, se refirió a su estado de salud, además de la suspensión de la formalización.

Por los delitos que imputa la Fiscalía, el uniformado arriesga más de 10 años de cárcel.
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El día en que un disparo de un carabinero cambió el futuro de Brandon Hernández


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Publicado por Carina Almarza

Brandon Hernández Huentecol aún tiene perdigones alojados en su cuerpo que amenazan con obstruirle los intestinos, esto luego que un carabinero le disparara por la espalda durante un confuso procedimiento ocurrido el pasado 18 de diciembre en una comunidad mapuche en Curaco, región de La Araucanía. Aún permanece internado en la Clínica Alemana de Temuco, y aunque volvió a caminar, lo hace con mucha dificultad.

Desde pequeño que le gustaban los camiones y autos. Según consigna The Clinic, a los 13 años Brandon recibió como regalo de su padre, Diego Hernández, un Chevette beige. Si bien lo había comprado hace un tiempo, prácticamente no lo utilizaba. Era el joven mapuche quien constantemente abría su capot para revisarlo, aprender de su piezas, cambiarlas, armarlas y desarmarlas. Lo conocía al revés y al derecho, y además lo utilizaba para dar vueltas en el campo.

Su pasión por los vehículos no pasó desapercibida en el colegio. Pese a que muchos alumnos se mostraban interesados en la mecánica, “Brandon fue el único que siguió firme. Era lo que le apasionada”, relató al medio online su profesora de Lenguaje.

Mientras cursaba la enseñanza media, específicamente tercero en el liceo Industrial de Angol, optó por la especialidad de mecánica automotriz, convirtiéndose en uno de los alumnos más destacados de su generación. Fue este mismo entusiasmo que lo llevó a pensar en estudiar ingeniería en mecánica automotríz en la universidad.

Pese a que participaba los domingos en la Iglesia, lugar donde solía tocar la batería, el 18 de diciembre decidió faltar. El Chevette había presentado algunas fallas, por lo que decidió quedarse ese día en casa terminando algunos arreglos del motor.

Al día siguiente comenzaría su práctica profesional en un taller mecánico de Collipulli, tenía sus zapatos de seguridad y su overol listos, pero esa jornada nunca llegó. Sus implementos siguen guardados.
Me lanzaron al piso y sentí el disparo

El 18 de diciembre Isaías, hermano pequeño de Brandon, salió a andar en bicicleta por la comunidad rural en la cual viven como de costumbre. A 20 metros de su casa, cuando circulaba por la ruta 49, se encontró con un procedimiento policial.

De acuerdo a lo indicado por Sergio Licán a The Clinic, quien fue detenido por un procedimiento en el sector, “de pronto apareció en su bicicleta por el camino. Un carabinero cruza la calle y lo bota, la bicicleta salta lejos”.

De inmediato Isaías comenzó a llamar a su hermano, quien se encontraba en la casa reparando su auto. Éste al sentir los gritos corrió a auxiliar al pequeño de 13 años. Según consignó al medio, “lo tenían en el suelo, apuntándolo. Empujé a un carabinero para ayudarlo y me pega con la escopeta en la espalda”.

Lee también: Dirigentes mapuche piden renuncia de General de Carabineros tras joven baleado en La Araucanía

Brandon relata que un uniformado le dijo que se tirara al suelo, o sino le dispararía. En medio de esta escena se metió el abuelo de los menores, Guillermo Hernández, quien le aseguró a Carabineros que conocía a los muchachos, indicándoles además que ellos no estaban metidos en algo malo.

De inmediato el abuelo fue en busca del padre de los adolescentes. Antes de llegar a su casa fue cuando sintió un disparo.

Según había relatado el joven mapuche de 17 años a Radio Bío Bío, tras ser reducido por uniformados, “me tiraron al suelo, me pusieron los pies sobre la espalda y sentí el balazo”, asegurando que fue intencional.

Brandon Hernández Huentecol recibió 100 perdigones que quedaron incrustados en su espalda, a la altura de la cadera, resultando con lesiones de gravedad a causa del disparo de un cartucho calibre 12 de una escopeta antimotines.

Durante la investigación, Isaías declaró que “no hubo ningún forcejeo. Estaba tranquilo, quieto, con las manos atrás, y el paco le disparó”. Tras lo ocurrido, sólo atinó a sacarse su polerón para contener la hemorragia en el cuerpo de su hermano mayor.

Diego Hernández cuando llegó al lugar encaró a los carabineros para saber quién le había disparado a su hijo. Si bien asegura que intentó recoger el cartucho implicado en el hecho, funcionarios policiales se lo habrían impedido, escondiendo además a quien percutó el arma. “Se pasaban la pelota unos a otros”, relató.

Producto del ruido del disparo, los habitantes del sector salieron alarmados, entre ellos el pastor de la iglesia evangélica de la Villas Las Águilas donde vive la familia, William Sandoval, quien rápidamente intentó calmar la situación. Se acercó a reprochar al mayor Patricio Vergara, jefe del operativo, y quien mantenía una estrecha relación con la comunidad y con los mismos padres del joven herido, sin embargo éste no respondió nada y sólo movió la cabeza.
El recuerdo del rostro del carabinero

Brandon no ha podido borrar de su mente aquel domingo. Aún recuerda el rostro de quien le disparó por la espalda: “Tenía la cara rara, como quemada, con cicatrices de acné”, dice.

Se trata del sargento segundo Cristian Rivera de la Prefectura de Fuerzas Especiales de Pailahueque a quien el fiscal a cargo del caso, Carlos Bustos, lo formalizó por cuasidelito de lesiones graves.

Lee también: Presentan querella por joven baleado durante procedimiento policial en Curaco

No contentos con la medida de la Fiscalía, la familia junto a Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) interpusieron una querella por homicidio frustrado.

El que más de 100 perdigones quedan incrustrados en el cuerpo del joven hacen catalogar el hecho como homicidio frustrado, indicó Branislav Marelic, director nacional del INDH.

Aquella fatídica jornada Brandon Hernández fue trasladado en un furgón de Carabineros, debido a que no llegó una ambulancia, al hospital de Angol, centro asistencial donde se le realizó una cirugía de emergencia para contener la hemorragia.

De acuerdo a lo sostenido por The Clinic, un informe elaborado por el Departamento de Derechos Humanos del Colegio Médico indica que le habrían realizado suturas al menos de 20 perforaciones en el tubo digestivo producto del disparo, intervenciones que permitieron salvarle la vida.

Producto de su condición de gravedad, horas más tarde fue derivado a la Clínica Alemana de Temuco, lugar en el cual ha sido sometido a más de 10 intervenciones quirúrgicas y donde permanece hasta el día de hoy.

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Tras lo ocurrido, el jefe de la Novena Zona de Carabineros, Christian Franzani, tildó el hecho como un “accidente”.

Brandon se recupera lentamente, aunque aún no está en condiciones de poder vestir su overol y colocarse sus zapatos de seguridad para iniciar su práctica, o bien, terminar de reparar su vehículo, el atesorado regalo que le dio su papá.

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Ada Huentecol, madre de Brandon Hernandez Huentecol pide justicia y que el carabinero que le disparó por la espalda más de 100 perdigones a su hijo sea encarcelado. 

Brandon aun vive con 40 perdigones en su cuerpo, que no han podido ser retirados, a lo que se suman todas las secuelas psicológicas.
NO HAY JUSTICIA, NI DEMOCRACIA, CON CRISTIAN RIVERA EN LIBERTAD !!!!


Fotografías Marucela Ramirez
7 de noviembre · 
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NIÑOS Y JÓVENES AGREDIDOS, VIOLENTADOS, TORTURADOS POR LA POLICÍA $HILENA EN LA LLAMADA DEMOCRACIA


miércoles, 8 de marzo de 2017

Niños mapuche y escuelas cuarteles de policía $hilena de la invasión


Escuelas convertidas en cuarteles: La dramática realidad de los niños mapuches

Natalia Figueroa | Sábado 4 de marzo 2017 18:37 hrs.

Violencia desmedida, jóvenes baleados, allanamientos constantes. Hoy la niñez mapuche enfrenta una situación compleja donde diariamente se violan los Derechos Humanos. Las denuncias advierten que furgones escolares y escuelas son abordadas por Carabineros, mientras los colegios son convertidos en retenes policiales.

En los sectores de La Araucanía que el Gobierno ha denominado “conflictivos por el aumento de violencia rural” la estrategia ha sido aumentar la dotación de efectivos policiales. Esto sólo ha generado la vulneración de las comunidades mapuches y de todos los habitantes de la región que constantemente son allanados, interrogados o controlados.

Los más vulnerados sin duda han sido los niños y niñas mapuches que no sólo han crecido presenciado estos hechos, sino que son víctimas de esta violencia. En la comunidad de Temucuicui y de Blanco Lepin se han denunciado casos donde Carabineros acude a las escuelas, retiran a los niños y los interrogan. También, detienen a los furgones escolares cuando circulan por las rutas rurales, bajan a los niños para controlarlos y luego, no los van a dejar a sus lugares de estudios. Estos son relatos que Onésima Lienqueo, educadora intercultural, ha escuchado reiteradas veces.

“La violencia hacia la infancia mapuche es tan antigua como el proceso de usurpación del territorio por los conquistadores. La violencia se ha ido sobrepasando, sabiendo que hay casos denunciados desde 2000 en adelante. Por ejemplo, una semana después que a Brandon le dispararon, detuvieron a dos comuneras. En medio estaba su hija de quince años que fue encañonada. Hace un mes atrás pasó lo mismo con una madre y sus dos hijas, una de ellas de ocho meses”, comenta Onésima, quien también integra la Red por la Infancia en el Wallmapu.

Para la educadora “el Estado tiene una gran deuda en materia de infancia”, lo que se profundiza aún más si se trata de niños mapuches. “Esta situación es un motivo de doble discriminación y vulneración”, dice.

Este arbitrario accionar de las policías ha quedado documentado en sentencias de la Corte Suprema donde advierten que no se están cumpliendo los protocolos en La Araucanía.

Los recursos de protección que han presentado las comunidades han sido acogidos por los tribunales, pero en la práctica han quedado sin cumplimiento. En este sentido, Huenulef Millao, licenciado en ciencias jurídicas e integrante de esta Red por la Infancia en el Wallmapu señala que Carabineros está actuando al margen del estado de derecho.

“De alguna manera los recursos legales pueden tener acogida en tribunales, pero Carabineros hacer caso omiso y eso evidencia que las policías no están teniendo sujeción a la ley ni a las autoridades políticas. Es decir, el principal agente que están interviniendo en estas zonas se encuentran al margen del estado de derecho”, afirma.
Los casos

En octubre pasado, Lorenza Cayuhan dio a luz engrillada en el Sanatorio Alemán de Concepción y, luego de cuatro meses de permanecer en este lugar, la Corte de Apelaciones de esa ciudad resolvió que deberá reingresar al penal Arauco junto a su hija Sayen.

Pese al voto contrario de una ministra que apeló a la Convención de Derechos del Niño, el tribunal ordenó que cumpliera su pena por robo con intimidación en este centro penitenciario. Su defensa y el Instituto de Derechos Humanos (INDH) ingresaron un recurso para que la mujer sea trasladada junto a su hija al Centro de Estudio y Trabajo de Punta Parra, de acuerdo al informe hecho por el Colegio Médico que ratificaba que la cárcel no cumplía con las condiciones mínimas para mantener a una recién nacida.

Este caso dejó claro que en Chile los derechos de protección a la maternidad y al nacimiento libre quedaron olvidados.

En tanto, la violencia ejercida contra el joven de diecisiete años, Brandon Hernández Huentecol, en Curaco, Collipulli, remeció a todas las comunidades por la gravedad de los hechos. Fueron más de ciento cuarenta perdigones que el comunero recibió en su cuerpo y que lo mantuvieron dos meses internado en la Clínica Alemana de Temuco.

Se apunta como responsable al sargento segundo de Carabineros Cristián Rivera, lo que está siendo investigado por el fiscal adjunto del Ministerio Público en Angol, Nelson Moreno.

Los primeros días de febrero pasado se realizó la primera reconstitución de escena de estos hechos con la presencia del padre del joven, los abogados querellantes y el Instituto de Derechos Humanos (INDH). Mientras, el próximo martes se realizará la segunda diligencia de este tipo que contará con la presencia de Brandon, testigos civiles y carabineros.

La madre del comunero, Ada Huentecol, asegura que con esto se desmentirán muchas versiones erróneas que han circulado por medios de prensa y que han vinculado el hecho con un “enfrentamiento”.

Respecto del caso de Brandon, la Red de Defensa a la Infancia Wallmapu emitió un comunicado rechazando el tratamiento que se hizo del caso en el reportaje de La Tercera titulado Los contradictorios testimonios sobre el disparo que recibió el joven en la IX región el 24 de febrero.

A juicio de la organización, este artículo “aborda superficialmente la información acerca de las reales características de un balín de goma, sin ir más allá, un balín de similares características asesino a otro joven mapuche de 17 años llamado Alex Lemun, a manos de la misma institución hace unos años atrás”.

Sin embargo, los hostigamientos de Carabineros no han cesado en ese sector. Ada Huentecol asegura han vuelto al lugar varias veces pese temor que infunde tanto en Brandon como en su hermano de trece años que también estuvo involucrado en los hechos. “Son actitudes intencionales”, manifiesta Ada.

“Se paran afuera de la carretera a tomar partes y yo digo por qué no se van unos kilómetros más allá para que mis hijos no los vean sabiendo el daño que le hicieron a Brandon. Hay secuelas psicológicas. Si fuera realmente para protegernos, los dejaríamos entrar, pero sólo vienen a molestarnos. Estamos decepcionados y no creemos nada en esta institución”, recalca.

Otra situación que las comunidades han denunciado se trata del cierre de escuelas rurales para convertirlos en cuarteles de Carabineros. Esto, producto del aumento de efectivos en la región. Mientras, otras han sido cerradas por los constantes allanamientos que se dan en sectores aledaños.

Bajo este contexto, la Red convocó a una marcha para el próximo viernes 17 de marzo, en Temuco, para visibilizar la violencia que afecta a los niños y niñas del pueblo Mapuche y exigir la desmilitarización del territorio.

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Onésima Lienqueo: “Todos los días hay niños mapuche baleados y a nadie le importa”

Abril Becerra



La educadora fundadora de Pichi Newen, una agrupación que busca entregar una pequeña esperanza a la infancia mapuche devastada por la agresión diaria en la que se desenvuelven, comenta el trabajo del arte y el impacto que pueden tener en la vida de los pequeños: "Aquí hay tortura, hay asesinatos, hay mucho dolor y todo eso lo absorben los niños. Entonces, me pregunto, ¿qué vamos a tener en el futuro?"

No han sido tiempos fáciles para el pueblo mapuche. En octubre de 2016 en el Sanatorio Alemán de Concepción se vivió un episodio tremendamente violento. Entonces, se confirmó que la machi Lorenza Cayuhán dio a luz con grilletes en sus tobillos mientras era vigilada por un funcionario de Gendarmería.

Meses después, a principios de diciembre, el joven de 17 años Brandon Hernández Huencol fue baleado por la espalda por un efectivo policial en la localidad de Curaco.

Sin ir más lejos, hace una semana la machi Francisca Linconao inició una huelga de hambre para protestar contra la medida de la Corte de Apelaciones de Temuco que decretó nuevamente su prisión preventiva en el marco de la investigación por el asesinato del matrimonio Luchsinger-Mackay.

El pasado lunes, en tanto, dos comuneros fueron baleados en Tirúa por Carabineros.

Sin embargo, pese a la crudeza del entorno, existe una organización que cultiva entre los más pequeños la cultura mapuche.
El nacimiento de una pequeña energía y la guardiana de la cultura


Onésima Lienqueo también es miembro de la Red por la defensa de los territorios.

Hace seis años Onésima Lienqueo junto a su madre formaron la agrupación de enseñanza artística mapuche Pichi Newen, que en mapudungun significa pequeña energía.

La iniciativa, que funciona a través de un mecanismo de trueque y voluntarios, comenzó a trabajar en La Araucanía con sólo 16 niños, sin embargo, a la fecha ha logrado integrar a más de 100 alumnos de entre 3 y 13 años.

Todo partió cuando la madre de Lienqueo inició a través de talleres la enseñanza de danzas mapuche. Posteriormente, el trabajo se fue consolidado con la llegada de comuneros y docentes, quienes comenzaron a impartir el aprendizaje de la cosmología y el cuidado del medio ambiente.

Durante estos años el trabajo de Pichi Newen también ha logrado atravesar las fronteras. Por ello, artistas como la cantante argentina Beatriz Pichi Malen han llegado a la zona para impartir su arte entre los más pequeños. Todo de manera gratuita.

En este sentido, Onésima Lienqueo comentó que la agrupación funciona tal cuál una organización indígena. Es decir, instaurando un modelo económico basado en la espiritualidad.

¿Cuál es el propósito de la agrupación?

Nosotros lo que hacemos es trabajar y tratar de llevar todos los aprendizajes a los rincones más alejados de La Araucanía. Lo difundimos con más hermanos mapuche y no mapuche que están aprendiendo esta forma de saber ancestral que va más allá de conocer una danza. Se entrega un conocimiento de cuidado hacia la madre tierra. Queremos levantar a estos guardianes de la tierra, entonces realizamos actividades en todas partes. Los niños son parte de seminarios de semillas y de ciencias del río. Esto es para que el niño se haga consiente del equilibrio que debe existir.

En lo espiritual damos el conocimiento de nuestra cosmología a través de los conceptos de la tierra, entonces no ingresamos de inmediato con el mapudungun, porque el mapudungun no es sólo una lengua, sino que nace cuando nosotros ya nos sentimos mapuche, cuando sabemos todo lo que está al rededor, porque el mapudungun es el lenguaje de la tierra. Ahora por obligación se enseña en los colegios, pero nosotros no lo hacemos así. Lo entregamos a través del canto y después solos los chicos empiezan a hablar.

¿Quiénes forman parte de Pichi Newen?

Este semestre hubo 100 niños. Nosotros llegamos a las comunidades tanto rurales como urbanas, entonces ahí nos encontramos con niños que pertenecen a nuestro pueblo y niños que viven ahí, pero que no son mapuche. Entonces, no hay separación: La condición es ser niño para ser parte de Pichi Newen. Tenemos niños desde los 3 a los 13 años.

¿Cómo se empieza a insertar al niño en la educación artística mapuche?

Lo que nosotros hacemos es entregar la educación mapuche como la entregaban nuestros abuelos, o sea, a través de la conversación, el conocer y el experimentar. Entonces, si a un niño queremos hablare sobre los bosques, hay que llevarlo al bosque, si queremos hablarle sobre la medicina mapuche o la medicina natural, le vamos presentando cada remedio, cada planta medicinal y lo mismo hacemos con el arte, por ejemplo, si vamos a enseñar mapudungun tratamos de hacer un diálogo que viene desde un relato mapuche.

No existe separación entre quien está educando y el niño, sino que hay un trabajo continuo entre los dos. Ellos son parte de la creación y eso hace que los niños en realidad se sientan motivados, identificados con esto. Los haces crear. Esa es la gran diferencia que tiene. El niño no es externo, ni un ser inactivo, es un actor principal que debe estar creando su propio aprendizaje.

¿Existe algún tipo de programa educativo para los niños?

Primero empezamos con el proceso de reconocernos, preguntarnos por el concepto que ellos tienen de ser o no ser mapuche. Porque nosotros vivimos en una región donde existe un llamado conflicto. Hay niños que sienten miedo, hay niños que son discriminados por ser mapuche, entonces primero evaluamos cuál es la identificación de los niños con la cultura. Es lo primero que tenemos que hacer, saber el contexto de cada niño o el contexto de la escuela al que llegamos, porque nosotros no trabajamos en un lugar en específico, no tenemos instalaciones, sino que vamos a los lugares.

También hay comunidades que tienen una identidad muy arraigada donde los niños muchas veces hablan mapudungun, es mucho más fácil empezar a trabajar con ellos. En cambio, hay otras escuelas donde no hay ningún tipo de conocimiento, donde los niños se sienten muy alejados, entonces el trabajo ahí es completamente distinto. No tenemos una metodología, porque todas las realidades de cada uno de los niños son distintas. Los niños muchas veces no tienen zapatos para ir al colegio. Muchas veces sólo van a comer a las escuelas, por ello es importante considerar todos los aspectos de la infancia.

¿Cómo se financia una iniciativa así?

Nosotros somos voluntarios. De los seis años que hemos trabajando nunca hemos cobrado por una clase, ni por los materiales. Todo es autogestionado. Jamás hemos postulado a un fondo del Estado o a un fondo en el extranjero o hemos tenido negociaciones o auspiciadores de empresas. Siempre hemos trabajado a punta de voluntad con la gente que nos conoce.

Eso tiene que ver con la cosmovisión mapuche…

Es el modelo económico de txafkintun que se llevaba a cabo antiguamente en nuestra cultura, el que ahora es conocido como trueque. Nosotros lo hemos aplicado hace seis años: yo regalo tiempo y también de esa forma llegan otros profesores a hacer clases de danza. Nosotros como Pichi Newen no queremos que el niño vea que a través del dinero se pueda conseguir algo. Sino que vea que también las acciones, los tiempos, todo, es un valor y que la riqueza para el mapuche no tiene que ver con la riqueza económica, sino con la naturaleza, con lo que yo soy, con lo que me rodeo. Esa es la riqueza de nosotros y eso es lo que queremos que los niños identifiquen.

¿Con cuántos voluntarios trabajan?

En este momento tenemos alrededor de cinco o seis que son docentes y que nos juntamos en actividades. Nosotros terminamos el semestre en diciembre y ahora yo me voy a Argentina a hacer clases en el sector mapuche. Hace poco también fui a Perú a hacer clases a niños quechua con el modelo de txafkintun.

¿Cómo abordan el tema del conflicto mapuche?

Nuestros niños viven a diario el conflicto mapuche. Hace unas semanas atrás un niño fue baleado por la espalda por un carabinero y nosotros hemos estado al 100 por ciento con esta familia, pese a que ellos no se identifican como mapuche.

En La Araucanía y en el sector donde está el conflicto los niños son discriminados, son violentados sin discriminación por Fuerzas Especiales y ese es un tema grave para nosotros porque Pichi Newen llega a comunidades donde todos los días hay niños baleados. Hay niños que van entremedio de Carabineros al colegio porque aquí las escuelas no tienen furgones. Hay niños que viajan uno o dos kilómetros para llegar a las escuelas y tienen que viajar por todo este sistema que está insertado en las comunidades. Pero esto va más allá porque en este momento lo que se está viendo dañado es la infancia mapuche. Y eso genera un tema, porque cómo le explicas a un niño que el carabinero está para defenderte, que es lo que le explican a todos los niños. Cómo él se quita ese odio que siente ante la persona que te hace daño todos los días, o que le hace daños a tus compañeros, o que hace daño a tu casa cuando son niños pobres que no tienen armamento. Hay escuelas que se han cerrado para colocar centros de operaciones de Fuerzas especiales, entonces se están vulnerando los derechos de manera impresionante.

Lamentablemente en este país nadie se está dando cuenta de esto y miran todos a los niños de Siria y sabemos que hay un grave problema con eso, pero acá en Chile está pasando eso a diario con cada niño.Si Brandon no estuviese grave tampoco se habría visibilizado todas las otras denuncias que se han hecho, porque todos los días hay niños baleados y no se ha hecho presente nadie para asegurarnos que nuestros pequeños pueden jugar tal cual juegan otros niños que no son mapuche.

¿Qué opinión tienes sobre las conclusiones de la Comisión Asesora Presidencial?

En realidad, nosotros fuimos cuando entregaron las conclusiones a la Presidenta. Estuvimos afuera y estuvo la prensa, pero después nada salió en las noticias. Fuimos con niños a pedir justicia porque no queremos ningún niño más violentado. Aquí se disfraza todo, nadie quiere que se visibilice lo que está pasando en La Araucanía.

Lo que hace la Presidenta es juntarse con una comisión en donde no hay representantes de nuestro pueblo. Allí no existen personas con las que uno se pueda sentir representado en el caso de la protección de la infancia. Sólo pedimos criterio para nuestros pequeños, pedimos que puedan jugar en paz y en este caso dicen que van a arreglar las cosas y que van por un buen camino para que esto se mejore y al final estamos viendo que hoy ya había baleados en las comunidades, entonces, de qué estamos hablando.

Esta es una responsabilidad de todos y no se está visibilizando y no se dan cuenta de cómo están afectando a la infancia de los niños porque hay niños que no viven en comunidades de conflicto pero si viven en un sistema donde hay discriminación directa. Nuestros niños cuando salen afuera a otro lugar les dicen: terroristas, quema bosques y un sinfín de cosas inimaginables.Entonces, ¿qué se está creando? Niños con resentimiento. Niños capaces de no identificarse y con el peligro de poder extinguir a nuestro pueblo porque si no hay identificación, nosotros nos vamos a perder.

No pedimos la expulsión del no mapuche. Sólo pedimos un respeto entre el mapuche y el no mapuche.No tenemos un conflicto con la gente chilena, tenemos un conflicto con un Estado que está reprimiendo de manera escondida y tapando todos los errores que se están cometiendo.

No hay nadie de los medios de comunicación tradicionales que venga a ver cuál es la situación real de nuestro pueblo y los que se atreven a verlo son detenidos o deportado. Hay muchos extranjeros que está siendo expulsados porque vienen a visibilizar lo que está pasando acá. Sólo tenemos un valor cuando existen las votaciones.

Aquí hay tortura, hay asesinatos, hay mucho dolor y todo eso lo absorben los niños. Entonces, me pregunto, ¿qué vamos a tener en el futuro?