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lunes, 24 de junio de 2019

EL RECONOCIMIENTO DEL DÍA INTERNACIONAL DEL SOLSTICIO Y SUS CONSECUENCIAS


Reconocimiento del “Día Internacional del Solsticio”.

AFECTA AUTODETERMINACIÓN INDÍGENA Y SUBYACE DISCRIMINACIÓN.


Por: Aucan Huilcaman 

He tomado conocimiento que se habría alcanzado un reconocimiento del “Día Internacional del Solsticio” en Naciones Unidas, como consecuencia de una propuesta propiciada por los gobiernos del Ecuador, Perú, Chile y Bolivia. 

Dicho reconocimiento por sus características afectan varios derechos, entre ellos, el derecho a la autodeterminación de los Pueblos Indígenas, teniendo en cuenta que el denominado “Solsticio” es el resultado de un conocimiento milenario de los Pueblos Indígenas, por tanto constituye un patrimonio de tales Pueblos Indígenas, entre ellos el Pueblo Mapuche, además de la autodeterminación en cuanto a decidir soberanamente sobre sus conocimientos establecidos en sus diversos sistemas y decidir sobre su patrimonio cultural. 

También se ha afectado el “Consentimiento Previo Libre e informado” de los Pueblos Indígenas, patrimonio cultural.

Cabe hacer presente que lo que se le ha denominado “Solsticio” y discriminatoriamente “tradiciones y costumbres”, es un conocimiento científico adquirido en el tiempo y que se sintetiza en los diversos calendarios de vida comunitaria de cada Pueblo Indígena que han llegado a la cima del conocimiento. 
En los Mapuche se le denomina “We Tripantu”. 

Para haber establecido un calendario se debió haber medido el tiempo, los diversos movimientos que experimenta la tierra, así como la ubicación de la tierra con los otros componentes del espacio y del universo en su conjunto, entonces esto constituye un “conocimiento probado científicamente en el tiempo”, lo que la cultura occidental se le denominaría “conocimiento empírico” y que suena más agradable que “tradiciones y costumbres” aunque ambos conceptos son completamente diferentes y alejado del “conocimiento indígena” en cuestión. 

El calendario Mapuche es la síntesis de los cambios o fenómenos que se producen en la tierra de manera continua en un periodo medible en el tiempo, los cambios que se generan en la biodiversidad “Itrofill-Moguen” en Mapudugun, es el conocimiento de los distintos ciclos que se produce en los ecosistemas, es el conocimiento perfecto del espectáculo sistemático que realiza la Luna “Kuyen” en el espacio en un periodo de tiempo y de manera exacta.

Este calendario además sintetiza los diversos cambios que se produce en la persona Mapuche en un periodo de tiempo y por tanto, a partir de esa identificación y sistematización rigurosa, el Pueblo Mapuche ha establecido un tipo de relación y comportamiento y por ello, su cultura se cimienta en los pilares de la tierra, la biodiversidad y los sistemas ecológicos. 

Entonces efectuar un reconocimiento internacional y denominarle “tradiciones y costumbre”, resulta una continuación de una versión colonial que reitera la discriminación permanente sobre el conocimiento científico de los Pueblos Indígenas, es el desprecio por el verdadero valor de la cultura de los Pueblos Indígenas afectados. 

Cabe preguntarse cuál es la utilidad de un reconocimiento de esta naturaleza que han propiciado el gobierno del Ecuador, junto a Bolivia, Perú y Chile. 

Además de que se ha afectado la autodeterminación de los Pueblos Indígenas que guía sus vidas comunitarias en base a sus propios calendarios, el consentimiento previo libre e informado. 
En el caso de los Mapuche en Chile, la tierra, el territorio sus recursos, la biodiversidad resulta determinante para seguir manteniendo éste conocimiento y celebrando esta fecha como vida continua, sin embargo, los gobiernos pos- dictadura militar y el actual por Sebastián Piñera niegan el derecho a la tierra a los Mapuche y abordan el asunto de la tierra en el marco de la política pública para la compra y venta, tierra sujeta a las leyes del mercado; se han asesinado a varios Mapuche y se han encarcelado a cientos de personas por la base que sustentan el denominado “Solsticio” que se reconoce.

Seria tremendamente útil y recomendable que los gobiernos de Chile, Ecuador, Perú, Bolivia, abran un diálogo para reparar el daño cultural causado a los Pueblos Indígenas.
Sus políticas han llevado a una pérdida inconmensurable del “conocimiento científico” alcanzado y los sistemas culturales, entre ellos el Linguicidio, considerando que ningún Pueblo Indígena ha perdido su idioma por decisión soberana, sino por la acción y omisión directa y exclusiva de estos mismos “Estados” que propician reconocimiento simbólico y carácter folklórico.

Pareciera que el Ecuador se caracteriza por los reconocimientos genéricos y sin efecto alguno, como es el reconocimiento de la “plurinacionalidad”.

Basta con mirar la constitución plurinacional del Ecuador que reconoce el derecho a la autodeterminación de los “Pueblos Indígenas no contactados de la amazonia” porque no saben cuántos son, ni cómo están, ni dónde están, pero los Indígenas que viven cerca de Quito y su alrededor son “Ecuatorianos” y no tienen el derecho a la autodeterminación.

Los mencionados gobiernos tendrían que aceptar y reconocer que los Pueblos son titulares del derecho a la libre determinación, a partir de esta situación habría que exhórtalos a un diálogo abierto y trasparente, rectificando el reconocimiento del “día Internacional del Solsticio” e incluir el verdadero significado que contienen los diversos conocimientos científicos establecidos en los respectivos calendarios de los Pueblos Indígenas y subsanar las políticas y conductas discriminatorias con los Pueblos Indígenas y sus conocimientos, sus patrimonios culturales y reparar el daño causado en el ámbito de la cultura y los conocimientos de los Pueblos Indígenas.

Wallmapuche, We Tripantu Kuyen, Temuco, Chile 
22 junio de 2019


martes, 21 de junio de 2016

El regreso del SOL, Año nuevo en el hemisferio sur de la Mapuñuke


            Año Nuevo en el Hemisferio Sur

El cosmos y el universo, la tierra y la naturaleza, las culturas y los pueblos originarios de América del Sur, África del Sur, Australia y otros pueblos, pertenecientes a éste lado del mundo (hemisferio sur), estamos celebrando en junio el inicio del nuevo ciclo, con el nuevo despertar de la tierra, naturaleza, personas, animales, árboles, viento, lluvia, estrellas, entre otros.

En estos días de junio germinarán nuevas vidas, energías, sueños, desafíos y esperanzas; para la Nación Mapuche será el We Tripantu, para los Pueblos Andinos el Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata (en Quechua) y seguro que los hermanos de los pueblos originarios de Australia y África del Sur, al igual que nosotros, tienen sus propios nombres para sus ceremonias y celebraciones.

Significa que en el planeta o en el mundo no existe un solo momento de inicio de un nuevo ciclo o Año Nuevo sino que la naturaleza y el cosmos determinan el ordenamiento de los ciclos de vida en cada extremo del planeta, ello a través de la propia ley cósmica que permite la renovación de las fuerzas que emergen desde la tierra para dar paso a una nueva vida y el inicio de nuevas vidas. Los pueblos o culturas originarias comprendieron dicha normativa pudiendo estructurar sus vidas en base a los distintos fenómenos que ocurren en la naturaleza. Lo que significa que en el hemisferio sur tenemos nuestro propio Año Nuevo.

Las celebraciones de los nuevos ciclos en nuestro hemisferio (sur) datan de miles de años, aunque todas se diferencian en sus formas, en especial por los espacios geográficos (selva amazónica, altiplano andino, llanuras, norte sur, este o oeste, etc.) pero no en sus contenidos, por cuanto estamos conectados a través de un ordenamiento universal y cósmico. Todas éstas celebraciones tienen sentido y están vinculadas a la renovación de la naturaleza, animales, personas, el universo, etc.

Cuando hemos perdido el sentido y la verdadera relación con la naturaleza es que hemos perdido y confundido el camino hacia la vida. Nos sometimos a vivir como los hombres blancos han decidido que vivamos, transformadas nuestras vidas en el materialismo, egoísmo, consumismo y nos olvidamos de lo nuestro. Muchos hoy recreamos lo que nos va quedando, pero muchos tampoco sabemos el real sentido de nuestras celebraciones y otros, confundidos con las religiones, hacemos el sincretismo en nuestras propias ceremonias espirituales.

Así hoy celebramos un Año Nuevo en enero, que no corresponde al Hemisferio Sur, es decir, éste no pertenece ni está dentro del ordenamiento del cosmos, ni de la naturaleza. El 1 de enero es la celebración cercana al nuevo ciclo o Año Nuevo de una mitad del planeta correspondiente al Hemisferio Norte. Y la celebración del We Tripantu, Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata, es el acompañamiento que hacemos los hijos de la tierra, a nuestros hermanos de la naturaleza en su regreso a la vida, en su despertar y emergencia en éste Hemisferio y en ésta época.

Quisiéramos que un día los habitantes de éste lado del mundo, quienes habitamos “hacia el Sur del Hemisferio”, pudiésemos celebrar colectivamente algo nuestro, algo real, que pertenezca a nuestras vidas, a la naturaleza, al universo. Quisiéramos compartir con todos los hombres y mujeres de América y el Mundo, nuestro We Tripantu, Machaq Mara, Inti Raymi o Mosoq Wata, y convertirlo en la celebración del inicio de un Nuevo Año del Hemisferio Sur.

De ésta manera iniciaremos el re-encuentro con nosotros mismos, con la naturaleza, la madre tierra, con los pueblos originarios, con los amigos de la sociedad civil de América, África, Australia, blanco, moreno, afro, rubio, bajitos, gorditas, flaquitas, chicas o grandes, feas, bonitas, todos (as); estamos llamados a iniciar una Nueva Historia de relaciones horizontales y de Coexistencia entre los pueblos originarios, la sociedad civil y el cosmos.

Les invitamos a experimentar junto a la naturaleza, a orillas del mar, la cordillera, junto a su familia, con sus amigos, etc., la llegada de un nuevo año en el Hemisferio Sur. 


Les invitamos además a renovar el compromiso de respetar, cuidar y proteger la naturaleza y mantener el equilibrio y armonía con todas las formas de vida que sustenta la madre tierra y la naturaleza, además es oportunidad para conectarnos con los espíritus de nuestras abuelas y abuelos y de todo el universo.

El inicio del nuevo ciclo de la naturaleza en el hemisferio no tiene límites, no tiene fronteras, nos pertenece, es nuestro, de todos, es del Hemisferio Sur, comienza en todas partes. 

¡Participa en tu comunidad y convida a otros y otras a vivir el We Tripantu, Machaq Mara, Inti Raimi o Año Nuevo!

Por Armando Marileo

* Ngenpin y Director de la Escuela Mapuche de Filosofía y Sabiduría Ancestral.
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Nota de WMFT: Las comunidades, organismos, personas mapuche y no mapuche realizan la celebración entre los días 21 al 24 de junio.